Hasta lo indomable busca algo suave sobre la piel.
Una colección pequeña en seda y algodón naturales — dibujada en A Coruña, teñida a mano con métodos enraizados en el Tulum sagrado, tejida en Hanói. Hecha en tiradas cortas, para que nunca haya dos piezas iguales.
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Hecho, no fabricado.
Color sacado de la cochinilla a la manera antigua, con métodos enraizados en la tradición maya. Seda que baja despacio de los telares de Hanói. Y micelio — el maestro callado que lo mantiene todo vivo.



Jazz Chemise
Una camisa de seda lavada que guarda las formas en compañía y las olvida en casa. Teñida a mano en tiradas cortas — la tina firma cada una distinta.
Ver la prendaLa niebla salina, y todo lo que tacha.

La niebla salina es una editora. Le quita el ruido a un color, la vanidad a una silueta, y deja lo que era honesto desde el principio. Dibujamos junto a una ventana que mira de frente al Atlántico, y ahora las horas las marca la marea; las nuestras dejamos de contarlas. Los rituales son pequeños — la tiza, los alfileres, el segundo café — y son toda la religión.


De noche, la misma tela significa otra cosa.
Lo que dibujamos en la luz salina de A Coruña siempre estuvo pensado para el calor que llega al caer la noche — para salas que siguen sonando mucho después de que la costa se haya callado.
Kasumi Soul
Seda pintada a mano; ninguna sale del pincel igual a otra.
Ver la prendaUn rojo que se machaca, no un rojo que se compra.

La casa de tintes trabaja de noche porque el calor lo exige. La cochinilla entra en la tina furiosa y sale devota; el índigo hace lo contrario; nadie ha explicado ninguno de los dos. Tulum nos enseñó la ceremonia — que una prenda puede ser un fuego pequeño llevado a una sala. Aquí las noches no terminan: se mudan, y la seda va con ellas, y por la mañana solo nos cuenta lo que quiere que sepamos.


Nada sale de este atelier
antes de estar listo.
Cortado para comportarse.
Llevado hasta olvidarlo.
Dos votos — lo demás es costura
Sunset Spell
Un vestido largo que guarda la última hora de luz — catorce tonos, cada uno de su propia tina.
Ver la prendaSeda que llega como una carta.

La seda llega a A Coruña doblada y paciente, oliendo apenas a la sala donde fue tejida. En Hanói los telares llevan un ritmo al que uno podría acompasar el pulso, y las tejedoras cuentan hilos como los coleccionistas cuentan primeras ediciones. Nuestros dibujos viajan once husos horarios hacia el este; la seda que los responde es siempre más amable que el boceto. Al atardecer el taller se vuelve ámbar, y esa hora queda cosida con todo lo demás.


El atelier está despierto.
Esto es un taller de verdad, no una historia que contamos. Dibujo, tiño, deshago lo que no me conmueve, y empiezo el día otra vez. Solo termino lo que querría ponerme yo; el resto se va, sin ruido.
Cuando algo se agota, casi siempre prefiero empezar lo siguiente antes que repetir lo último. No es una estrategia — es solo mi manera de hacer las cosas.

Lo que se agota se retira, no se repite.
Gentle threads, wild core.
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